Francesco Totti quiere despedirse de su selección a lo grande. Y pese a que ha pasado inédito por lesión una gran parte de la temporada, es mucho lo que se espera de él. Sus botas llevan el fútbol más bello, técnico y lúcido del siempre aguerrido Calcio. Sólo su temperamento jugará en contra, aunque los palos que recibió por parte de la prensa italiana tras la pasada Eurocopa de Portugal, en la que escupió a un rival, le han ayudado a madurar. Ahora, sin tanto ritmo de juego pero con más ganas que ningún otro jugador, está dispuesto a sacar lo mejor de sí mismo para ayudar a su selección.